La Chica de la Butaca 115
Aquella mañana del 9 de Julio, cuando los primeros rayos de sol entraban por el balcón de la habitación 903, del Hotel Tryp Bosque en Palma de Mallorca, Pablo no podía imaginar lo que le depararía aquel viaje de vuelta a casa, como todos los regresos, Pablo hizo su maleta tranquilamente, mientras veía por televisión la segunda jornada de los San Fermines, sobre las 8, 30 a.m, salió de la habitación y se dirigió a recepción para hacer el chek-out, ya que a su llegada el recepcionista le pidió si el día de su marcha, lo podría hacer antes de las 9 a.m., como un favor, debido a que el nuevo huésped de esa habitación llegaba a las 9,50 a.m., él se comprometió a que antes de las 9 a.m. abandonaría la habitación, y así lo hizo.
Tras hacer el chek-out, se dirigió al restaurante para desayunar en abundancia, teniendo en cuenta que le esperaban 8 largas horas en un barco hasta llegar a la península y luego tendría que conducir otras 2 horas para llegar a casa, mientras desayunaba, Pablo podía observar la cantidad de personas que se encontraban de vacaciones y añoraba el periodo estival en el que no tuviese que levantarse por el sonido del despertador y pudiera disfrutar de su cama, la cual adoraba, sobre todo por las mañanas, poder caminar desnudo todo el día y disfrutar del mar y del sol, como buen murciano que era.
Sobre las 10 de la mañana, Pablo inició el trayecto al Puerto de Palma, donde le esperaba el barco que hacia la ruta Palma-Valencia de Acciona Transmediterranea, llego 1 hora antes tal y como le indicaba el folleto de la reserva y esperó mientras llegaba la hora de embarcar, una vez embarcado y su coche en una de las bodegas del barco, Pablo se dirigió a la zona de acomodamiento, en busca de una conexión eléctrica para poner en carga su ordenador, su búsqueda fue en vano, parece mentira que en un barco tan grande, solo hayan 2 conexiones eléctricas, las cuales ya estaban ocupadas por otras personas que como él, querían prevenir el desgaste de batería de sus aparatos móviles durante el trayecto.
Mientras deambulaba con la esperanza de encontrar otra conexión, buscaba fila por fila en la zona de butacas. En una de las filas vio una joven que parecía viajar sola y la cual tenía los pies descalzos subidos en la butaca, la chica lo miró y él la miró a ella también , Pablo era una persona bastante educada y correcta y le resultaba difícil negarle el saludo a nadie y menos a una chica tan bonita como aquella, no le importaba no conocerla, pero en ese segundo en el que nuestro procesador interno determina nuestros actos y los gestos que debemos hacer, sale el lado más puro de la persona, sale el lado espontáneo, así ocurrió, entre dientes y casi bajando la mirada Pablo le dijo hola a aquella chica con cara de ángel que estaba en aquella butaca.
La chica lo miró con ojos de sorpresa, quizá creyendo que aquel chico la conocía de algo, pero no le dijo nada, cuando Pablo desistió de su búsqueda, se sentó en una de las filas traseras, abrió su ordenador y empezó a revisar su cuenta en las redes sociales y a ponerse cómodo.
Aún no había zarpado el barco del puerto de Palma, cuando sorprendentemente la chica que Pablo había saludado se levantaba de su asiento dirigiendose directamente a la fila de delante a la que se encontraba Pablo, justamente la butaca 115, se sentó, miro 2 veces a Pablo por encima del respaldo y se tumbó, Pablo se puso nervioso, y no sabía muy bien como interpretar aquella acción, y debido a la prudencia del muchacho, la cual le sobraba, decidió esperar a ver que pasaba,....transcurridos unos minutos la chica se incorporó porque no estaba cómoda, volvió a mirar a Pablo y se volvió a recostar, a Pablo le empezaron a llegar preguntas a su mente, ¿Por qué se habrá sentado justo delante mío?, querrá eso decir algo?, debería de decirle alguna cosa?, debería ofrecerle mi hombro aunque sea una desconocida?, incluso preguntarle si tiene frío, podría abrazarla para darle calor......., así estuvo más de 15 minutos, hasta que la chica se volvió a incorporar , cogió sus cosas y se marchó.
Pablo empezó entonces a recriminarse que no había tenido el valor de hablar con una chica como dos personas adultas, pensó en buscarla en el barco pero no quería que aquella chica pensara que la seguía, así que dio por sentado que todo aquello había sido un acto fortuito y que él lo había mal interpretado, volvió a mirar en su ordenador fotos, y otras cosas de poco interés pero de buen entretenimiento. Los ojos empezaron a picarle y le dió un poco de sueño. Pablo apagó su ordenador y cerro los ojos hasta quedarse dormido minutos más tarde.
Eran las 2 p.m. cuando Pablo se despertó sobresaltado por una voz femenina pero desagradable avisando por un altavoz: "le informamos que el bufet-libre esta abierto", casi le da un patatús, tenía las pulsaciones a más de 100 por minuto, aquella voz no era precisamente la que le hubiera gustado escuchar. Se levantó y se dirigió a la zona del dichoso bufet, mientras elegía la comida, vio por el rabillo del ojo a una chica sentada en una de las mesas del fondo, estaba sola, pero no quería mirar por sí era la chica de antes y le pillaba mirando, así que cogió una ensalada y un zumo de naranja y se dirigió a la zona de comedor para sentarse, iba caminando con la bandeja en la mano y con un destino más que claro, pero cuando levantó la mirada..., aquella no era la chica que él buscaba, como aún tenía tiempo de reaccionar, pegó un giro de 90 grados y se sentó en una mesita para 4 personas que aún estaba vacía, mientras aliñaba aquella ensalada, para darle algo de sabor, una voz femenina dulce como la de un ángel le preguntaba a Pablo por encima del hombro:
- Perdona, ¿te importa que me siente en esta mesa?, es que están todas ocupadas y veo que tu viajas solo y como la mesa es tan gran..., (Pablo no la dejó terminar)
- Por supuesto, faltaría más (respondió Pablo mientras tragaba saliva de lo nervioso que se había puesto), de comer solo a comer en una compañía como la tuya no hay color, jejeje, (reía Pablo con esa risa nerviosa que le daba en ocasiones)
La chica se sentó con su bandeja mientras pablo no daba crédito, era la chica de la butaca y transcurrieron varios segundos de silencio hasta que los dos quisieron hablar a la vez,
¿ De dónde eres?, preguntaron los dos al unísono, dejando atrás el silencio y provocando unas risas que romperían, por fin, el hielo para dar paso a una conversación de lo más agradable, con una chica preciosa y con un largo viaje por delante.......
En el transcurso de la comida hablaron de todo, economía, ocio, deportes, trabajo, y gustos personales de cada uno de ellos, parecía mentira que aquellos dos chicos no se conocieran de nada, nadie lo hubiera dicho, la sonrisa no se apartaba de ninguno de sus rostros, y las carcajadas elevaban su tono cada vez más, debido a que el comedor iba quedando vacío y el bullicio de la gente iba desapareciendo, tras mas de dos horas de conversación muy amena y divertida, Pablo no quería que ese momento acabase jamas y parece que aquella chica desconocida con mirada de ángel, la cual decía llamarse Abril, tampoco mostraba ninguna prisa por levantarse, sería cuando la camarera les indicara que el comedor estaba cerrando y que debían regresar al área de acomodamiento, cuando ambos se levantaron.
De camino a la zona de acomodamiento......
Pablo le preguntó a Abril, - ¿te apetece seguir la conversación en la cafetería?, te invito a un cafelico como decimos en mi tierra
- Muchas gracias por la invitación Pablo, pero prefiero descansar un poquito en la zona de butacas.- (dijo Abril con una ligera sonrisa en su cara )
- Ahm!!, no hay problema, yo voy a dar un paseito por la cubierta para bajar la comida,( respondió Pablo con su encantadora sonrisa creyendo que había hecho algo mal, que había sido demasiado hablador, o quizá algo pesado)
- Con el calor que hace, vas a salir fuera ahora?, no me quieres acompañar a practicar un ratito de "butaquing"?, jijiji, le pregunto Abril.
- Pues mira me has convencido!! Como puedes ver soy un hombre fácilón, jejeje,(le respondió Pablo aliviado por ver que no era un esquive a su invitación, mientras comenzaban a caminar hacia donde todo había empezado)
- No creo que seas facilón (dijo Abril), eres una persona encantadora
(Pablo)- que puedo decir yo de ti, hace unas horas eras una desconocida, ahora siento que te conozco de toda la vida y lo mejor de todo que me siento francamente a gusto contigo, (mientras le acariciaba el brazo la primera vez)
A Abril se le puso la piel de gallina con esa caricia y Pablo que era un gran observador se dio cuenta y aprovechó para preguntarle sí tenía frío, a lo que ella viendose comprometida para que no se diese cuenta que había sido por ese primer contacto, le dijo : - un poco si que tengo.
Pablo no lo dudó ni un momento y le dijo que se acercase a él, Abril, al principio lo dudó y tardó un poco en responder pero se acercó a él lentamente, mientras lo miraba a los ojos, se giraron un poquito y Abril puso su espalda en el pecho de Pablo, este de forma natural frotó los brazos fríos de Abril muy suavemente y los dejó extendidos en paralelo a los de Abril hasta que sus manos se juntaron y sus dedos se entrelazaron.
Como una pareja de recién casados en su viaje de novios, un hormigueo recorría el cuerpo de Pablo, el instinto le llevaba a darle todo el cariño y el amor que Abril necesitara, y creo que los sentimientos eran recíprocos, transcurridos unos minutos sin hablar, tan solo abrazados y acariciandose las manos el uno al otro, los gestos de cariño se iban intensificando, las caricias ya recorrían todo el brazo, incluso el cuello de Abril y su mentón, Pablo no podía aguantar más las ganas que tenía de darle un beso a Abril, fué cuando ella cogió su mano y empezó a besarla cuando Pablo, tuvo el valor de lanzarse a la aventura de ese primer beso, cuando acercó sus labios al cuello de Abril y empezó a besarla suave y muy dulcemente, en ese momento, un gemido muy suave salió de Abril, el barco empezaba a desaparecer y aquel entornó lleno de gente quedaba muy lejano, ahí tan solo existían ellos dos sumidos en caricias y sensualidad, Abril se giró miró fijamente a Pablo y empezó a besar sus labios muy tiernamente, Pablo acariciaba su cuello mientras se sumía en lo más profundo de su sensualidad, los dos estaban conectados , los dos excitados a más no poder, la intensidad de sus besos iba en aumento, sus gemidos también y estaban despertando la curiosidad de más de un mirón desocupado y algún niño que otro.
-Te apetece que nos vayamos a otro lugar más tranquilo?,-pregunta Pablo
A lo que Abril le responde: -ya deberíamos estar allí (dibujando una preciosa sonrisa en su cara),
Recogieron sus cosas y fueron a la recepción del barco a preguntar si había algún camarote libre, la primera respuesta fue: "Lo sentimos pero no hay ningún camarote libre", Pablo no se lo creía, en plena crisis todos los camarotes de un barco de 500 personas ocupados, no daba crédito, pero no le quedaba más remedio que aceptarlo y buscar un lugar alejado de miradas ajenas donde los dos pudieran dar rienda suelta a su pasión.
Aún no se habían marchado cuando salió a la recepción una chica encantadora con acento Andaluz, más alta que Pablo, y con una gran melena de pelo negro, la cual les preguntó: ¿Están siendo atendidos? y Pablo le respondió:
- Desgraciadamente no, ya que nos informa la recepcionista que no hay camarotes libres.
-¿¡Cómo!?, (dijo la chica de pelo negro y dos ojazos como dos aceitunas),
La chica clavó la mirada en la recepcionista de turno y le preguntó que si estaba segura de que no quedaba ningún camarote, la recepcionista agachó la cabeza y se puso a mirar el ordenador mientras la otra chica entraba dentro del mostrador de recepción, se puso a su lado y empezó a hacerle comentarios y pedirle explicaciones, al final les atendió aquella chica tan simpática, y resulta que sí, había una habitación disponible, (quizá la que la anterior recepcionista hubiera querido usar con algún apuesto camarero, ya que acababa su turno en ese mismo momento).
Después de este pequeño incidente Pablo agarró la mano de Abril mirándola cariñosamente y se dirigieron a la zona de camarotes, aún no habían abierto la puerta del camarote y ya se comían a besos como sí no hubiese un mañana, como si al llegar a puerto sus vidas se fuesen a separar para siempre y cada segundo tuvieran que vivirlo como su último aliento, Al entrar al camarote las cosas de ambos cayeron al suelo, mientras ellos se desnudaban a toda velocidad, la excitación de ambos subía la temperatura del habitáculo por momentos.
Pablo hacia uso de su corta pero intensa experiencia con el sexo femenino, la cual adquirió cumplidos ya los 26 años debido a un largo, complicado y frustrado noviazgo que le mantuvo anulado desde los 17 hasta los 26 años, fue a partir de aquí cuando Pablo descubrió la verdadera sexualidad y su potencial, Abril en cambio era pura ternura, besaba a Pablo como si nunca hubiese besado a nadie, como si llevase una eternidad deseando besarle y por fin podía estar junto a su amor, quería disfrutar cada segundo con Pablo.
Sus cuerpos desnudos se acoplaban a la perfección, la fusión de pasión, cariño, excitación y sensualidad los cegaba por completo y los sumía en una nube en la que el mundo sobraba.
Pablo nunca había experimentado esa sensación, nunca había perdido el contacto con la realidad, pero con Abril era diferente, cuando cerraba los ojos la seguía viendo, cuando miraba hacia otro lado veía una luz que emanaba de sus ojos que le hacía volver a centrarse en ella, la química entre los dos era brutal, Pablo jamás había sentido nada parecido. Mientras hacían el amor, los gemidos de Abril, provocaban en Pablo, medio extasiado, visiones de una época muy antigua, donde podía ver a Abril y se veía el mismo haciendo el amor en un poblado medieval situado en un bosque, cercano a un río y a los pies de un enorme castillo. No sabía porque le pasaba eso, pero Pablo estaba tan entregado a Abril y Abril a Pablo, que ese encuentro superaba todo entendimiento racional, se amaron durante más de 4 horas hasta que entre mimos, caricias, besos y amor, se quedaron dormidos abrazados como si los dos fuesen sólo uno
Unas horas más tarde....
¡¡Atención!!, les informamos que nos aproximamos al puerto de Valencia, en 30 minutos esta previsto el atraque del barco en el Puerto, por favor, las personas ubicadas en camarote, dispongase a abandonarlo y entreguen las llaves en recepción, gracias por su atención!!
Pablo jamás olvidará esas palabras.
Mientras escuchaba a la chica de megafonía, aún estaba sumido en ese éxtasis, oliendo a Abril, como si su alma se hubiera separado de su cuerpo para elevarse a un nivel superior, como si el tiempo se hubiera detenido por completo y nada importase mas que su amada y él, fue entonces cuando abrió los ojos esperando ver a la mujer más especial que jamás había conocido, dispuesto a cambiar el mundo, su vida o lo que fuera necesario para estar a su lado, pero se llevaría una gran sorpresa,
Lo primero que vio Pablo fué el respaldo de la butaca 115, se encontraba en la zona de acomodamiento donde todo había empezado, en su butaca, en aquella maldita butaca, con las piernas dormidas debido al tiempo que había estado allí, desorientado y sin saber muy bien que estaba pasando, su corazón se encogió y sentía que alguien se lo apretaba, la sensación de angustia le inundó por completo y un dolor agudo en el pecho provocaron que Pablo, aquel chico educado, medido, consecuente y con los pies en la tierra, se emocionara y rompiese a llorar con un sentimiento de pérdida que no podía controlar, ni explicar.
Cuando se pudo reponer un poco, y la sangre volvió a fluir por sus extremidades inferiores, se levantó y se puso a buscar a Abril por todo el barco, como quien busca a un hijo que se pierde entre la multitud. Necesitaba encontrarla aunque sólo fuese para mirarla a los ojos, para ver si todo aquello tan real que había experimentado era todo una fantasía o quizá algo que no podía entender, necesitaba una explicación lógica.
La buscó por todo el barco, y Abril no aparecía.
Sus preguntas a la tripulación alertaron al sobrecargo de abordo que tras su insistencia comprobó y así se lo comunicó a Pablo:......en aquel barco no viajaba nadie llamado Abril.
José Miguel Alcolea
09 de Julio de 2013