viernes, 21 de noviembre de 2014

Carta a mi Maestro


Carta a mi Maestro


Querido maestro, 

En primer lugar quiero agradecerle a la vida el haberte conocido, sin tí todo sería diferente, todo tendría otro color , otro olor y por supuesto otro sentido, quiero agradecerte a tí, Maestro mío, que me hayas elegido a mí, que de entre todos los discípulos de la tierra haya sido yo, aquel joven que un día creyó que nunca tendría un maestro en su vida. 

Hace ya mas de dos años que nos conocemos , exactamente 2 años y 2 meses, y tengo la sensación que has estado ahí toda mi vida, mirándome, observando todo lo que hacía, esperando el momento adecuado para presentarte ante mi y decirme que habías  venido a enseñarme, a guiarme y a amarme.

Es curioso como en tan solo dos años me has enseñado tanto, y cada día siento que aprendo más y más, los días que paso contigo son como minutos en un reloj con prisa, como si alguien sentado en un sillón adelantara la imagen con el mando del televisor. 

Cada minuto se me hace corto, todos los días aprendo algo nuevo, a veces ni si quiera abres la boca, solo tu mirada..., esa mirada que habla por soleares, que me llena los sentidos y me pone los pelos de punta.

Dicen que la sabiduría esta en los libros; He leído muchos que no decían nada interesante, será que soy más de las personas, aunque también he escuchado a muchas que hablaban demasiado y no decían nada, pero contigo es diferente, contigo he descubierto una enciclopedia andante, hablas a tu manera, con tu lenguaje, sin embargo nos entendemos a la perfección, me queda mucho que aprender todavía y espero que nunca dejes de enseñarme cosas.

Eres una de las personas mas importantes de mi vida y eres la única persona que me ha enseñado a amar de esta manera, por eso, por existir y por todo lo que nos espera juntos....Gracias.

Se despide cariñosamente tu Papa, discípulo y amigo.







martes, 16 de septiembre de 2014

La chica de mis sueños



La chica de mis sueños



Mario vivía en una zona tranquila, a las afueras de su pequeño pueblo natal, se dedicaba a la abogacía y sus jornadas laborales iban mucho mas allá de 12 horas, era un hombre estudioso y comprometido con su labor, como cada noche cuando llegaba del trabajo, Mario aparcaba su coche en la puerta de casa, bajaba su maleta, comprobaba el buzón para ver el correo y entraba en casa. Justo después de cruzar la puerta ojeaba las cartas recibidas, casi siempre del banco, y una puñado de folletos promocionales ofreciendo un sin fin de ofertas y servicios, la vida de Mario no era demasiado espontánea que digamos, parecía un robot programado, siempre hacia lo mismo y siempre a la misma hora, la rutina y el trabajo se habían convertido en una obsesión difícil de flanquear para él, era metódico hasta el extremo y eso era difícil de entender por sus pasajeras parejas.

Una noche de otoño, Mario llego a casa como siempre e hizo lo mismo que cada noche, pero esa no iba a ser una noche como las demás, ni mucho menos. Cuando Mario ojeaba sus cartas le llamó especialmente la atención una que no tenia sello y tenia un olor especial, como a rosas,  venia en un sobre blanco con tan solo una frase escrita en su interior: "Esta noche soñarás conmigo". Mario la leyó varias veces porque no entendía muy bien a que venía esa carta, abrió la puerta de la calle y salió de nuevo al porche de casa, por si alguien andaba por allí y le resultaba gracioso hacer bromas de este tipo, pero la calle estaba desierta, eran mas de las 23h y el viento agitaba los arboles, miró a los dos lados de la calle y no había nadie, un escalofrío recorrió su cuerpo y pensó que era mejor entrar dentro de casa y analizar por que había recibido él semejante carta.

Mario se sentó en el sofá a pensar en quien podía ser el autor o autora de aquella "broma", pero sus ex-parejas no habían acabado demasiado bien con él como para andarse con tonterías de ese tipo, Mario no alteró esa noche sus costumbres, se dio una ducha, se hizo la cena y como todas las noches se fue a la cama a las 00:15, pero esa noche su mente tenía una excusa para no conciliar el sueño, la intriga ocupaba su espacio en la oscuridad y no había manera de dormirse, cerca ya de la 1 de la madrugada el cansancio pudo con aquella curiosidad y Mario se quedó dormido.

Aun no había cogido el sueño profundamente cuando un golpe seco como si uno de los pilares de la casa se hubiera quebrado hizo a Mario pegar un salto brutal en la cama, con las pulsaciones a mas de 180 por minuto, Mario encendió la Luz se puso sus zapatillas de estar por casa y salió a ver que había sido ese golpe, miró todas las habitaciones, los cuartos de baño, la cocina y no había nada fuera de su lugar, aun sin aliento, aprovechó para beber un poco de agua y tranquilizarse antes de volver a la cama. De camino a su habitación le pareció escuchar un susurro que venia de la puerta de casa, confundido entre el miedo y la curiosidad, decidió abrir la puerta de la calle y salir de dudas.

Abrió la puerta y al ver lo que había al otro lado, Mario se quedó paralizado, mientras un escalofrío ponía de punta todo el vello de su cuerpo, no daba crédito a lo que sus ojos veían, el cuerpo de una joven yacía en el porche de casa, descalza, con un vestido blanco y empapada como si acabase de salir de la ducha estaba tirada en el suelo delante de él, pasados unos segundos, cuando pudo reaccionar, se lanzó inmediatamente a recogerla del suelo, aquella chica estaba semi inconsciente, cuando Mario la incorporó un poco y le pregunto : , Qué te ha ocurrido?, estas bien?, cómo has llegado hasta aquí ?, la chica lo miró fijamente mientras una leve sonrisa aparecía entre sus labios, levantó su mano y acarició su cara,  con una voz extremadamente dulce y débil a la vez, la chica le dijo : -Por fin te encontré!. a los pocos segundos se desvaneció en sus brazos, Mario atónito por lo que había escuchado de aquella chica que jamas había visto, intento despertarla sin éxito, comprobó que tenía pulso y la cogió en brazos para meterla en casa, una vez dentro, la llevo a la habitación y la puso sobre la cama,  intentó reanimarla de nuevo y tras varios minutos intentándolo,  la misteriosa chica abrió sus enormes ojos azules.

Mario le preguntó si quería que llamase a un médico y ella volvió a sonreír y respondió, -No, gracias, no es necesario, he viajado mucho hasta aquí y estoy muy cansada pero estoy bien. Mario no sabía por donde empezar a preguntar, no entendía por qué aquella preciosa chica había aparecido en la puerta de su casa en aquellas circunstancias, pero no le hizo falta abrir la boca, la chica se le adelantó y le dijo :    - He venido a darte un mensaje muy importante Mario, escuchame atentamente, y nunca olvides mis palabras..

- Nos conocemos desde hace mucho, mucho antes de lo que tu piensas, debes saber que llegaste aquí  sólo, y que te marcharás de esta vida solo, sin nada, ni si quiera lo que cabe en un bolsillo de tu camisa, debes saber que solo hay un lugar para guardar lo que te puedes llevar cuando te marches, ese lugar es tu corazón, todo lo que quepa ahí lo llevarás donde vayas, llénalo de Amor, de emociones, de pasión, de alegría y de buenos momentos, será el nuevo traje que vistas allá donde vayas.

- Recuérdalo siempre y decide lo que quieres guardar.

- Ahora debo irme, tu despertador está a punto de sonar.

- Cuando me encuentres sabrás que soy yo.

- Te amo